Javier Quiles, Director de Relaciones Externas de Consum

1. ¿Cómo ha afectado la pandemia del covid-19 a tu organización? ¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta?

La pandemia está siendo una prueba de fuego para todos nosotros, como sociedad y nuestra organización, como cooperativa de distribución de alimentos y productos del hogar, no solo no es ajena al problema, sino que forma parte de la solución. Los supermercados son de los pocos establecimientos que pueden estar abiertos al público, y se han convertido en un sector esencial, dado que suministramos alimentación y otros productos de uso común en los hogares.

La crisis pandémica ha indo “in crescendo” y hubo una etapa, la de los primeros días, que fue un auténtico caos, provocado, probablemente, por el anuncio temprano de la declaración de estado de alarma y su tardanza en la plasmación oficial, que llevó a muchos ciudadanos a comprar compulsivamente, haciendo acopio de alimentos y otros productos, como preparándose para estar mucho tiempo sin poder comprar. Sin embargo, los supermercados, como hemos dicho, son de los pocos establecimientos minoristas que permanecen abiertos, porque son un servicio público esencial y garantizan el suministro de forma diaria.

Nuestra organización ha sabido estar a la altura de las circunstancias, desde el primer momento, gracias a una cadena perfectamente engrasada, en la que participa toda la cooperativa, lo que ha permitido que, superados los primeros días de máxima tensión, la situación ha ido estabilizándose y, en la actualidad, dentro del estado de alarma en que nos encontramos, podemos decir que los suministros llegan con normalidad a los supermercados, produciéndose ya apenas roturas de stock.

Los principales retos a los que nos hemos enfrentado y nos seguimos enfrentando son los siguientes:

  • Garantizar el aprovisionamiento de nuestros supermercados: los propios fabricantes han tenido que soportar incrementos de demanda, en ocasiones, superior al 200% respecto de lo que es habitual, y eso, indudablemente, genera tensión. Como decíamos, al principio fue duro, pero en la actualidad podemos decir que, en la práctica, está fluyendo todo con bastante normalidad. De hecho, para evitar compras compulsivas y garantizar que todos los clientes pudieran comprar, pusimos una limitación de 6 unidades por referencia para cada cliente y día.
  • Garantizar la salud de nuestros trabajadores: desde el primer momento hemos puesto a su disposición todos los equipos de protección individual a nuestro alcance, pero lo cierto es que nos costó muchísimo conseguirlos, sobre todo, las mascarillas, lo que provocó momentos de malestar entre nuestro personal, pero, afortunadamente, tenemos ya también normalizado el suministro de esos EPI.
  • Garantizar la salud de nuestros clientes: desde el primer día pusimos en marcha una serie de medidas para la protección de los mismos, tales como la limitación de aforo, horario reducido de apertura al público (de 10 a 20 horas), guantes de plástico para todos los clientes (de uso obligatorio), gel desinfectante antes de entrar al supermercado, también de uso obligatorio.

 

2. ¿Crees que tu sector empresarial, el gobierno y/o la sociedad civil debe realizar alguna acción en especial para paliar los efectos de esta crisis a medio y largo plazo?

Esto no es un problema solo del Gobierno ni del sector, es un problema de todos y, por supuesto todos tenemos algo que decir, algo que hacer, algo que aportar. El Gobierno debió ser más previsor, y no lo fue (creo que no decimos nada que la gente no piense), pero una vez aquí, todos tenemos que arrimar el hombro y hacer caso a lo que se nos dice por parte de las autoridades sanitarias. La sociedad, en general, ha actuado de forma correcta, de una manera adecuada, salvo excepciones puntuales. Pero todos debemos ser conscientes de que no estamos ante un problema de unas semanas, nos enfrentamos a una crisis, inicialmente sanitaria, pero que posteriormente será económica, probablemente bastante peor de lo que fue la última crisis 2008-2014, y por eso todos debemos de ser muy conscientes de lo que nos jugamos. El Gobierno, tomando decisiones acertadas (previa consulta y consenso político, ahora más necesario que nunca), y la sociedad, respetando las reglas de juego y las instrucciones.

Nuestro sector está realizando un gran esfuerzo para ayudar en esta crisis y creo, honestamente, que tenemos una gran cadena agroalimentaria que está funcionando muy bien, desde los productores, pasando por los fabricantes, transportistas y llegando a los distribuidores. Todos están dando lo mejor de sí mismos, incluso más, para paliar, en la medida en que se puede, no solo el propio problema, sino la misma sensación de problema. Ahora nos podemos dar cuenta de lo importante que es tener una buena red de supermercados en el país, uno cada 850 personas (si incluimos a los mercados municipales y pequeños comercios, colmados) o bien, uno cada 2.000 personas si hablamos de distribución comercial moderna.

 

3. ¿Cómo crees que será el escenario posterior a la crisis? ¿Cambiará el tipo de relación con tus empleados, clientes, proveedores, y el resto de grupos de interés?

Nadie sabe cuál va a ser el futuro, no tenemos una bola de cristal con la que adivinarlo. Pero lo que sí creemos es que, efectivamente, va a haber cambios, bastantes, y va a haber tendencias que han venido con esta crisis y que se quedarán. El escenario posterior a la crisis lo vislumbramos por tramos, es decir, primero habrá que acabar con el problema sanitario (que es el que origina la crisis), después tendremos que atacar la secuela más grave que nos dejará esa crisis sanitaria: la crisis económica que ha supuesto la misma (trabajadores en paro, empresas en cierre o con muchas dificultades, etc). El panorama no es nada halagüeño, pero, desde luego, habrá que arrimar el hombro para sacar esto adelante, entre todos.

Es posible que cambie algún comportamiento entre los clientes, ya no solo a nivel de compras, sino incluso de usos sociales. La gente a la que le impacte con mayor intensidad, probablemente se decante por hacer compras más racionales y económicas (por ejemplo, es muy posible que vuelva a repuntar el consumo de productos marca de distribuidor en perjuicio de los de marca de fabricante o, incluso, que durante una primera etapa post-crisis, se realicen compras de productos de menor valor añadido, relegando productos, digamos, más “gourmet” para ocasiones especiales). Pero también es muy probable que, al menos durante un período inicial más o menos largo, los usos sociales que afectan al acto de compra varíen y, por ejemplo, se haga la comprar de una forma más rápida, sin pararse a hablar con vecinos, amigos o conocidos en el interior de los supermercados, muy probablemente, por la secuela del temor que puede dejar esta pandemia, miedo al contagio y el desconocimiento de sus efectos. Eso lo veremos con el tiempo.

Con los empleados no se prevén cambios drásticos, pero también es posible que algunas de las medidas de seguridad que hemos implantado (como las mamparas de metacrilato) en las cajas se mantengan ya como un elemento estructura. De todas formas, aún es pronto para poder hacer este tipo de predicciones, pues, de momento, nos centramos en el día a día, en resolver los problemas que van saliendo y que son totalmente nuevos para nosotros.

Otra cuestión, y no menos importante, es la que puede afectar a otros grupos de interés relacionado con ciertas tendencias sociales de actualidad. Me refiero, por ejemplo, al tratamiento del plástico que ha sido tan demonizado y que ahora se ha convertido en un elemento de seguridad absolutamente relevante (tanto a nivel de salud, para evitar contagios –guantes u otros equipos de protección-, como a nivel de seguridad alimentaria –como envase que garantiza la correcta conservación de los alimentos-). El tiempo dirá si se producen o no esos cambios de percepción, pero lo cierto es que, en general, la sociedad se replanteará ciertos axiomas que ya había adoptado como ciertos.

 

 4. ¿Qué acciones ha llevado a cabo tu organización para ayudar a los más vulnerables en estos momentos?

Consum ha continuado, incluso incrementado, la ayuda que desde ya hace muchos años lleva realizando a través del programa “Profit”, de gestión responsable de los alimentos. No solo a nivel de donación de alimentos a las ONGs que colaboran con nosotros y siguen haciéndolo (no sin dificultades, dado que los voluntarios suelen ser gente mayor y, por tanto, grupo de riesgo), sino a través de lo que denominamos “ventas sociales”, a través de vales de compra que facilitamos a Servicios Sociales de Ayuntamientos o a las ONGs, con los que gente sin recursos puede acceder a comprar alimentos. Y, en especial, quiero destacar una medida pionera que hemos implantado en tiempo récord en la Comunidad Valenciana, para pailar un grave problema de cerca de 60.000 escolares con beca comedor de la Consellería de Educación: nos plantearon el problema de que esos escolares solo comían prácticamente lo que les daban en el comedor del colegio, de forma que al cerrar éstos, se quedaban sin comida. Tampoco podían ir físicamente a recoger los vales al colegio, dada la prohibición de salida. La idea que pusimos en práctica fue la de mandar los vales denominados beca-comedor, a través de SMS, de forma que desde el propio móvil se podía descargar, sin imprimir en papel y pasar por el escáner del terminal punto de venta. Con ello se ha solucionado un grave problema social, y estamos orgullosos de haber podido ser parte dela solución.

 

5. ¿Cómo crees que afecta a la globalización? ¿Cómo crees que afecta a las tecnologías?

No es una cuestión fácil de responder. La globalización es un fenómeno que está ya absolutamente incardinado en la sociedad, por lo que es difícil abstraerse del mismo. Pero hay que clarificar una cuestión: lo que está globalizado es la economía, no los mercados. La gente tiende a confundir ambos conceptos, y no son lo mismo. La economía es lo que se globaliza, porque cualquier producto puede llegar a cualquier lugar del mundo, sea cual sea su origen. Pero los mercados son locales (no me refiero a poblaciones, me refiero a zonas geográficas), ya que las condiciones de producción y normas de trazabilidad, salud, salubridad, laborales y de otro orden no son las mismas en todos los países: no se exigen las mismas condiciones en países no desarrollados que en los países denominados “primer mundo”, y por ello, la competencia es cada vez más feroz (los salarios no son los mismos, los costes sociales tampoco, ni lo son las exigencias sanitarias o de trazabilidad …. Por eso es mucho más barato producir en países como China …).

Resulta evidente que una crisis pandémica global, como la actual, hará replantearnos, necesariamente, muchos de nuestros comportamientos y será bastante probable que, al menos durante un tiempo más o menos largo, la gente mire más hacia lo local, haciendo compras de productos locales, más que de otros países. En definitiva, es probable que el movimiento “kilómetro cero” tenga ahora más auge. Pero, desde luego, no sabemos a ciencia cierta qué pasará, por lo que habrá que esperar e ir adaptándonos a los requerimientos de cada momento.

Sin embargo, las tecnologías seguirán avanzando, porque es algo crucial, ya que ayudará a entender la crisis y, también, por qué no, a superarla. Lo único claro es que esta anómala situación nos tendrá que servir, obligatoriamente, para replantearnos como sociedad, hacia dónde queremos enfocar nuestros esfuerzos, y tenemos ya tres conclusiones inevitables:

  • Hay que invertir muchísimo más en investigación básica (biotecnología, biomedicina, etc), pues no podemos quedarnos al albur de cualquier otra circunstancia similar en el futuro. Nos debe pillar preparados.
  • Debemos replantearnos ciertos comportamientos sociales, al menos, durante un período largo de tiempo (binomio medidas de seguridad-aglomeraciones de gente).
  • Nadie está a salvo de una crisis pandémica, por pequeño que sea el foco.

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