Rafael Gandía Balaguer, Presidente Autonómico Comunidad Valenciana de Cruz Roja Española.
1. ¿Cómo ha afectado la pandemia del covid-19 a tu organización? ¿cuáles son los principales retos a los que se enfrenta?

Cruz Roja reaccionó inmediatamente a la declaración de Estado de Alarma orientando toda la organización a reforzar los mecanismos de respuesta a la crisis sanitaria.
Cruz Roja puso en marcha el llamamiento “CRUZ ROJA RESPONDE”, movilizando a mas de 25.000 voluntarios con el objetivo de poder asistir a 1.350.000 personas en dos meses, a través de respuestas de socorros, salud, inclusión social, empleo, educación, medio ambiente y cooperación internacional.
Esta reorientación de toda la estructura se ha llevado a cabo manteniendo a la vez la prestación de los servicios esenciales (teleasistencia, atención a mujeres maltratadas, prevención de adicciones, equipos de respuesta en emergencias, salvamento marítimo, centro de operaciones, etc.), lo que está suponiendo un ejercicio de coordinación muy intenso para alinear a todas nuestras asambleas, voluntarios y técnicos. Se han tomado medidas de protección de nuestros trabajadores, derivando al teletrabajo a todo el personal cuya actividad no exigiera necesariamente la presencia física en su puesto de trabajo.
Por otro lado, se ha hecho necesario iniciar y consolidar respuestas especialmente orientadas a la atención psicosocial de personas mayores que viven en soledad, o que tengan limitada su movilidad, familias con todos sus miembros en paro, monoparentales, las que tengan especiales dificultades para incorporarse o reincorporase al mundo laboral y jóvenes y niñas y niños con barreras para su inclusión social.
También se ha trabajado en mantener y mejorar nuestra capacidad de respuesta ante las emergencias para hacer frente a cualquier eventualidad provocada por el Covid-19.

 

2. ¿Crees que tu sector empresarial, el gobierno y/o la sociedad civil debe realizar alguna acción en especial para paliar los efectos de esta crisis a medio y largo plazo?

Estamos ante una crisis global, de tal magnitud y con una amplitud de efectos que va a requerir acciones de todos los estamentos de la sociedad y también de la ciudadanía.
El gobierno tiene la misión de adoptar las medidas necesarias para preservar la salud de los ciudadanos, impulsar la recuperación económica y proteger a la vez a los colectivos vulnerables evitando que se incrementen las bolsas de pobreza que ya existian antes de la crisis.
También tendrán que tomar las medidas que garanticen el suministro de los productos sanitarios y otros bienes con valor estratégico que, como se está poniendo de manifiesto en esta crisis, no pueden depender de proveedores ubicados en otros países, que se vean desbordados por la aparición de una emergencia global, como la que atravesamos.
Los empresarios tendrán que afrontar tiempos muy complicados y demostrar una vez más su capacidad de adaptación a los nuevos escenarios que se deriven de la pandemia global, asumiendo de nuevo su papel de motor de la economía y en la generación de empleo.
Y los ciudadanos, tendremos que replantearnos nuestros comportamientos sociales y tratar de vencer las secuelas que deje la evidencia de la fragilidad de todo aquello que considerábamos seguro y que de manera tan abrupta se ha derrumbado a nuestro alrededor. Parece probable que se producirán cambios, en alguna medida, en nuestra escala de valores y en nuestras actitudes en el momento que se recupere la actividad económica y se reinicie la vida social.
Y todos, gobiernos, empresas, sociedad civil, tendremos que reflexionar sobre las bases de una sociedad que ante una sacudida como la que estamos padeciendo no ha sido capaz de proteger a nuestros mayores, y está asistiendo con una cierta indiferencia a la aplicación de unos criterios utilitarios en los protocolos de ingreso en las UCI, limitando los tratamientos en función de la edad de los pacientes, y que tampoco ha podido garantizar la protección de aquellos que velan por nuestra salud, exponiendo a nuestro personal sanitario a contagios evitables y reduciendo a cifras y cálculos estadísticos, los dramas humanos que están afectando a miles de conciudadanos.

 

3. ¿Cómo crees que será el escenario posterior a la crisis? ¿Cambiará el tipo de relación con tus empleados, clientes, proveedores, y el resto de grupos de interés?

Esta crisis nos adentra en lo que los antiguos cartógrafos denominaban “Terra Incognita” y resulta muy difícil, al no contar con referencias cercanas, saber como reaccionarán distintos países y como afectará esta crisis al mundo en que vivíamos a principios de 2020.
La pandemia ha venido a sumarse de manera inopinada y con un protagonismo brutal a un momento de crisis y cambio en la conciencia de la mayoría de las sociedades. El cambio climático, la preocupación por la transición energética y la sostenibilidad de nuestro modo de vida, el debate sobre la economía circular, la imparable digitalización de la industria, el comercio y la vida cotidiana y la utilización de la información, con todas sus derivadas económicas y éticas, estaban generando un intenso debate sobre el futuro y la adaptación al mismo.
Para valorar la influencia de la pandemia en este panorama tan complejo, habrá que esperar a que los datos, los acontecimientos y las decisiones que se tomen en los próximos meses por los gobiernos y los actores económicos permitan atisbar el alcance de sus consecuencias.
Lo que si parece evidente es que la actual emergencia sanitaria se traducirá en una crisis económica y social. En nuestro país caerá la renta de las familias, las empresas tendrán serios problemas financieros y el desempleo crecerá. A corto plazo el impacto será desigual según el sector de actividad afectando especialmente al sector turístico y al pequeño comercio. La profundidad de la crisis será directamente proporcional a la duración de la paralización total o parcial de nuestra economía.
El sector público y la actividad vinculada seguirá siendo un factor de estabilización del empleo, aún a costa de un fuerte endeudamiento, que transferirá buena parte del coste de la crisis a las generaciones posteriores.
Para una entidad como Cruz Roja todo ello nos mueve a ampliar la dimensión y temporalidad del programa “CRUZ ROJA RESPONDE”, para afrontar las nuevas fases de estabilización y recuperación. En este sentido, estamos trabajando en la elaboración de Plan revisado y ampliado, que cumpla con las necesidades sobrevenidas a causa de esta crisis.

 

4. ¿Qué acciones ha llevado a cabo tu organización para ayudar a los más vulnerables en estos momentos?

Dentro de las actuaciones previstas en nuestro llamamiento “CRUZ ROJA RESPONDE” estamos trabajando de forma muy estrecha y coordinada con las Administraciones Públicas, participando directamente en múltiples acciones encaminadas a paliar las consecuencias de la pandemia y sus efectos en los colectivos más vulnerables.
Desde el comienzo de la emergencia, hasta el día 10 de Abril:
o Hemos puesto a disposición de las autoridades 593 ambulancias, con más de 3.500 trasportes sanitarios urgentes y 1.265 vehículos como unidades móviles de emergencia social,
o Hemos participado en la instalación de 14 Infraestructuras hospitalarias temporales, en colaboración con el sistema de salud,
o Se han activado 27 equipos de asistencia psicosocial para asistir a personas afectadas e intervinientes,
o Hemos distribuido mas de 40.000 kits de higiene, ropa, mantas a personas vulnerables en confinamiento y aislamiento,
o Hemos repartido mas de 100.000 bolsas de bienes de primera necesidad y alimentos
o Estamos gestionando 80 albergues para 3.577 personas sin domicilio
o Se han repartido 750.000 productos de protección (mascarillas, hidroalcohol, buzos, etc.)
o Estamos apoyando a 18 teléfonos 112 provinciales y Centros de Operaciones
o Hemos realizado 350.000 llamadas a personas en situación de soledad
o Dentro del programa ATENPRO hemos realizado llamadas a 9.500 mujeres maltratadas
o 350.000 personas han recibido formación sobre COVID-19
o Hemos activado un teléfono gratuito de asistencia psicosocial para toda España

En la Comunidad Valenciana estamos trabajando conjuntamente con múltiples Ayuntamientos en acciones de intervención social, atendiendo especialmente a personas en soledad y a las que se agrupan en asentamientos en condiciones de precariedad extrema.
Participamos con la Generalitat Valenciana, las Diputaciones Provinciales, la Federación de Municipios y Provincias, las policías locales y autonómica en el PLAN DE APOYO Y COORDINACIÓN MUNICIPAL, cuya finalidad es movilizar todos los recursos humanos y técnicos para apoyar a los Ayuntamientos en sus necesidades de atención a los colectivos más vulnerables.

 

5. ¿Cómo crees que afecta a la globalización? ¿Cómo crees que afecta a las tecnologías?
Nuestro modelo de ocio y relaciones sociales basado en grandes espectáculos de masas, (conciertos, estadios deportivos, grandes museos, auditorios, etc.), el turismo masivo y las movilizaciones de multitudes de personas entre los distintos territorios van a ser puestos en cuestión después de esta crisis. La experiencia que estamos viviendo puede estar poniendo de manifiesto otras posibilidades de disfrutar del ocio que estaban infravaloradas y la sensación de inseguridad que antaño acompañaba a los viajeros, puede volver a manifestarse afectando a los desplazamientos lejos de las zonas de confort de cada uno.
En el ámbito económico la aparición de políticas proteccionista que garanticen el abastecimiento de determinados bienes esenciales desde el punto de vista sanitario, y también de otros productos estratégicos (materias primas, componentes para la fabricación de equipos tecnológicos y otros suministros esenciales), la lucha por el control de la información, la desconfianza en las políticas comunes y la sensación de que en situaciones como la que atravesamos cada cual tiene que resolver sus problemas van a suponer una vuelta atrás en el proceso de globalización y una mayor presencia del Estado en la vida social y económica.
Probablemente se produzca una aceleración de los cambios que ya se estaban produciendo en la sociedad digital. La sociedad ha descubierto en pocas semanas las posibilidades de las nuevas tecnologías, el teletrabajo, las videoconferencias, el trabajo en red, la video-educación, lo innecesario de la presencia física para muchas de las tareas cotidianas, la compra por internet.
Todo esto sugiere la aceleración de algunos procesos que ya estaban en marcha antes del COVID-19, y el cambio de paradigmas en otros ámbitos, forzado por el indudable shock que esta suponiendo para la sociedad.

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