Los vínculos subjetivos son los que nos hacen humanos. Y eso es algo que ningún robot puede alcanzar
La inteligencia artificial nació el pasado siglo en la conferencia de Darmouth de 1955 sobre máquinas pensantes, impulsada por John McCarthy, quien introdujo la expresión “inteligencia artificial” en 1956, refiriéndose con ella a la creación de máquinas que pueden tenerse por inteligentes porque interactúan con los seres humanos hasta el punto de que una persona ya no sabe si está hablando con una máquina o con otra persona humana. Como es sabido, esta prueba, más tarde discutida, recibió el nombre de “test de Turing”.
Desde el comienzo la IA despertó recelos, hasta el punto de que se pudo hablar de “frankenfobia”, de temor…
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